Alzheimer

Ni siquiera la exploró…“- me cuenta a través del teléfono, distante, demasiados kilómetros, siempre, demasiados. “Ella ni siquiera habló…

Y la imagino perfectamente, sentada, callada, ausente. Porque la demencia se percibe, se observa, se aprecia en cada gesto o la ausencia de ellos. Puedes mirarla fijamente hasta que regrese de cualquier rincón de la mente donde se haya quedado agazapada y elija, al azar, volver a la adolescencia, la infancia, la plenitud o no la ira, esa rabia descontrolada, agresiva contra el mundo y contra ella, el nerviosismo, la llantina y finalmente la ausencia o la calma, retorno a las aguas mansas…de nuevo la marea del comportamiento.

Quizás hoy nos conozca, si hay suerte, quizás no. Vuelta a empezar. Sin descanso, mientras viene y va, sin tregua.

¿Qué hago…?“-me pregunta en cada situación, mientras yo imagino los “y-si-fuera” en ese amplio abanico de tortura del diagnóstico diferencial, porque lo más lógico es achacarlo a la evolución-de-la-enfermedad, pero puede ser que no lo sea…y piensas en arritmias concomitantes, ICTUS, múltiples-etiologías-a-cual-peor, sin acertar nunca, intentándolo siempre, a pesar de querer mantenerte pies juntillas-rozando-el-margen…

Ni la tocó siquiera…“-me repite, y contengo la rabia, maldita-sea, escucha los latidos de su corazón, privilegio supremo de cada médico, siente su hálito, palpa su abdomen, sienta al Alzheimer a tu lado y sé objetivo…como Lázaro: ¡Lavántate y anda!, ¿dónde quedó la ética, la humanidad?, ¿o todo es consecuencia de la sobrecarga, de la mala gestión que derrochamos pero políticamente correcta?

Qué difícil estar al otro lado, qué difícil callar, qué difícil volver a revivir la misma situación, despidiendo a la vida en vida, en un tímido consumirse sin estar…

Esta entrada fue publicada en Comentarios de la realidad y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Alzheimer

  1. Juana dijo:

    Me acuerdo un viernes por la tarde, mi padre se quedó totalmente quieto, tumbado en el sofa, no hablaba, mi madre llamó al médico, más por su tranquilidad que por otra cosa (sabíamos que tenía Alzheimer) , pero cuando la médico le pregunto “¿cómo está?” le contestó sin problemas “bien, yo estoy bien”, los demás no pudimos más que reírnos, porque mi padre siempre estaba bien, pasase lo que pasase esa era su respuesta …. a veces los médicos no podéis hacer nada, absolutamente nada ….

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s