Las agonías penúltimas…

Lidiando con las inclimencias de la muerte: Aislado. Duelo. Familia. Paciente. Sentimientos. Preguntas…

¿Cuánto tiempo…?“- es la reina, aunque la medicina poco pueda precisar al respecto, porque cada organismo posee una fortaleza, y así su naturaleza prolonga la agonía hasta agotarse…

La negación y la ira, cogidas de la mano, tristeza y desvelos la acunan, mientras los estertores de fondo rugen a la muerte como la marea, acariciándola la orilla de la vida, despidiéndose con esa cadencia de las olas. Y nos anteponemos, explicando éstos y las futuras pausas de apnea posteriores, que aguardan, la necesidad del tacto y la palabra, compañeros últimos, el poder de la inconsciencia, la puerta abierta para cualquier duda o consulta que surja, la situación de extrema gravedad…

Doctora, pues yo la veo igual que en casa…no puede estar tan grave“- interrumpe pese a los argumentos, al tiempo empleado, al tacto…pues cada cual necesita para su duelo un tiempo determinado, para aceptar, para digerir, para asimilar, para despedirse. “Y, ¿esto qué es, antibiótico?“- prosigue. “No, un infusor…“-le explico nuevamente, a pesar de que me consta que ya lo hicieron, fortaleciendo su labor de cuidador y orientando cómo acompañar al paciente en este desenlace…

Y me desprendo del contacto prolongado con su piel mientras informaba, acariciando su antebrazo, presentes en ella todos mis fantasmas de agonías previas, múltiplo de pacientes tratados y venideros, escalofrío dorsal, en la madrugada interminable.

Tras el cambio de guardia, sesión e intercambio de impresiones de diagnósticos, puestas en común y abordaje de los más críticos, siempre un par de horas más del horario de salida, en petit comité, me pronuncio, como médico, como paciente, como persona…si alguna vez sucede, no prolonguéis mi agonía, aunque todo el mundo deteste oírlo, aunque nadie queira asumir responsabilidades, aunque “ni lo digas Raquel“.

Me reservo mi opinión y mis creencias, y me limito al punto de vista profesional, objetividad y limitación del esfuerzo terapéutico, cuando haya de ser será, que no temo a la muerte que a diario nos visita y lidia intermitentemente con los nuestros, estoy preparada, pero abogo por una muerte digna

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3 respuestas a Las agonías penúltimas…

  1. schlappen00 dijo:

    la tendrás, no te preocupes, con la mejor sedación y analgesia posibles, rodeada de la gente que te quiere, y en casa. En el sur 😉 aunque tengamos 80 años y estemos igual de viejecitas…

    • uilla dijo:

      El Sur tambien existe… buganvillas de colores, galán de noche y jazmines,
      recuerdos… ;Instantaneas que invaden de sueños nuestro invierno…
      olor a Mar, en una inspiración que nunca termina…
      No me hace falta más…que oler…,inspirar, y cerrar los ojos, y que …..Nos bendiga…
      No nos hace falta más…

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