Un instante de 24 horas

En 1440 minutos pueden suceder demasiadas cosas…

Y suceden…

Apenas rozan las cuatro de la mañana, fuera noche cerrada que respiro un instante, profunda, impenetrable. Algunos familiares aguardan junto a las ambulancias, un par de residentes comparten un café con las enfermeras. Hundo las manos en los bolsillos del pijama níveo y aprieto los párpados para borrar las imágenes de la memoria, las palabras de la conciencia, el peso del alma…saboreando el secreto profesional, en ocasiones tan amargo, agrieteados los labios…

Y engancho el diestro corazón en un agujero del bolsillo raído, sin poder evitar evocarte, mi gran amigo: “…metimos las manos en los bolsillos…y lo encontramos todo, un todo que no nos servía para nada, un todo que lanzamos al aire…en los bolsillos es mejor guardar agujeros, agujeros llenos de sueños

Desando los pasos hacia el interior del semisótano pensándote, donde quiera que estés, no olvido mi gran deuda, toda una fortuna de palabras contigo, pero aunque no la salde hoy, déjame decirte, que tu recuerdo reconforta, o plagiando al Dr. Lecter, que en tercera persona es más sencillo, en una de esas frases célebres inolvidables: “el mundo es mucho más interesante sabiéndote en él…

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