Cartas, caminos, distancias…

No, ya no se estila. Pero yo las mantengo y sigo recibiendo cartas desde el filo…cartas de verdad, de las de antaño, de papel y letra empuñada, de corazón en mano, auténticas. Porque ellos lo son. AMIGOS, con mayúsculas. INCONDICIONALES. Dos palabras ya difíciles de conjugar por separado, máxime conjuntamente.

Hace un mes casi que recibí tu misiva y aún sigo rumiando las palabras. Permíteme que las transcriba, tal cual, con la admiración que me provocan y el dolor de la distancia…

“Mi querida Rq, hace tanto que no escucho tu voz, tanto que mi piel no se estremece al tocarte, tanto que mi corazón no se acelera por tu “simple” presencia… ya casi ni me acuerdo. Tan sólo tengo noticias de que hay novedades en tu vida pero ahí queda todo. Tengo la sensación que son buenas, que todo marcha entre riqueza de espíritu e ilusiones, entre Alhaurín, Madrid y cualquier otro lugar del mundo. Ese mundo que se te va quedando pequeño…”

El mundo, se hizo cuaderno de ejercicios, nada cambió de la raíz, que sigue intacta…

“…no hay muchas novedades, en el trabajo siguen despidiendo compañeros y el ambiente y tipo de tareas hace que sólo sea eso… una especie de carrera de fondo en la que hay que tratar de disfrutar del dolor de cada kilómetro, de cada día y mantener la serenidad desde la que fluye la felicidad. La impermanencia de la vida hará que cuando acabe este ciclo se sentirán muchas cosas que servirán de un perfecto enlace para vivir otras. He de confesar que a veces se hace duro el sentirse amputado poco a poco, amigo tras amigo y sentir cómo la calidad humana que va quedando es cada vez más pobre, de aquellos amantes de la política que se aferran a sus puestos y sus miedos. Lo más difícil de asimilar es que no es algo natural, no responde al medio sino más bien a intereses de unos cuantos que necesitan alargar su enorme nómina todo lo que sea posible…”-dijo el sabio. Mi amigo, mi gran amigo, mi suerte de amigo. Ni tiempo ni distancia. Amarga juventud del que sabe, siente y palpita, del que acepta y prosigue secreta la lucha. No imaginas cuánto te extraño en esta jungla de asfalto, donde todo pasa y todo queda pero lo nuestro es pasar / pasar haciendo camino / camino sobre la mar como recitara Machado…

Espérame, que pronto retomamos la conversación, caminante no hay camino, se hace camino al andar…

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Una respuesta a Cartas, caminos, distancias…

  1. Juan D. dijo:

    Bueno, bueno, hasta cierto punto. Me gustaba mandar y recibir cartas de papel, pero lo dilataba en el tiempo por la pereza de buscar un estanco donde comprar un sello, una papelería donde encontrar un sobre y luego un buzón donde echar la carta. Después la respuesta, algunas letras son indescriptibles, como dijo El Perich, no las entienden ni escribiéndolas a máquina… El correo-e ha facilitado muchísimo todo y pago de buen gusto no tener el tacto del papel ni la zozobra de los trazos vivos de la mano. Y además lo inmediatez, me cansa esperar y cuando recibes o mandas ya no es el momento que había cuando se escribió. Nostalgias si, pero solo las imprescindibles. ¿No será que lo añorado es la menor edad que se tenía cuando predominaba el papel?
    Besos, Juandepunto

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