Ejemplos

Solo quería decirte que eres un ejemplo de hasta dónde puede llegar un médico de familia. Eres un aliciente para mejorar. Siempre había querido decírtelo, y éste es un momento tan bueno como otro…“- me escribió hace meses uno de los míos, mis ejemplos, quiero decir, una de mis “R mayores“.

Y no supe responder…

Me sobrecogió, me enterneció, me estremeció, me vapuleó la frase escueta, el resto del mensaje, iba a esa velocidad a la que uno sabe no debe ir, pensé, luego le respondo, pero el luego nunca halló su lugar oportuno, las manecillas del reloj no conjugaron la hora bruja para decir gracias…¡qué lástima!, con lo fácil que es, con lo poco que cuesta…pero no quería dar gracias sin más, no deseaba un mensaje escueto, aunque a veces es preferible un acuse de recibo afectuoso a la ausencia ingrata de palabras…

Discúlpame por no haberte respondido antes, me tocaste, en todos los sentidos, el alma. Nunca pensé en ser ejemplo ni aliciente, pero creo, firmemente, que el médico de familia puede llegar a donde se proponga, si quiere. Pero la mayoría de mis médicos de familia, los que conozco y admiro, están volcados en sus pacientes…y llegan, lejos, muy lejos…

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