Agotando promociones…

Regreso tras el paréntesis en la isla del silencio y recibo el pase. Sala 2. Y ella sonríe. Y yo sonrío. Media sonrisa que esconde miles de cansancios, los cansancios penúltimos, las ojeras, los silencios, el precio de la experiencia…

Y recuerdo, aquella guardia de agosto, el mismo escenario, los mismos intérpretes, cuatros años ha….”¡Qué bueno que haya erres mayores!”. Y asiento para mí misma, porque sí, cuando quieres darte cuenta, todo ha pasado demasiado deprisa y no hay vuelta atrás…

Otra promoción se agota…y es un cúmulo de sensaciones inexplicable, pero el gigante sanitario gira implacable, escupiendo residentes excelsos a la precariedad contractual…¡lastimosa fuga de cerebros!

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