Cama 10

El pase de guardia a pie de cama es todo un espectáculo para el sujeto que yace en la misma pacientemente horas y horas; y no necesariamente un espectáculo placentero o interesante, quizás curioso, pero posiblemente sea aterrador, más que lo descrito previamente… Y no sólo el pase de guardia, la rutina intrahospitalaria en sí, o más bien, la dinámica del Servicio de Urgencias, donde el paciente vive, experimenta y siente situaciones ajenas innecesarias y en primera persona que marcan toda su existencia.

El hábito nos hace. Posiblemente para nosotros, acostumbrados a lidiar con el dolor, el sufrimiento, la patología, la realidad de nuestra profesión, ya no nos sorprenda, o no cuidemos la sensibilidad de los terceros…ojalá no sea así, pero cada día me sorprende la misma situación, por eso llevo cantidad de algodones extra en el bolsillo de la bata para cuidar las almas…si me dejan…

Ella nos mira impávida. Sin mediar palabra. Los salientes y los entrantes intercambian impresiones. Al llegar la cama 10, la residente mayor me pide retirarnos un poco y nos detalla que la paciente desconoce el diagnóstico, remitida por una afasia de 2 semanas de evolución y coronada con una LOE cerebral como hallazgo en la prueba de imagen pertinente. O conoce parcialmente. La familia sí sabe los detalles. He ahí, nuevamente la paradoja, la contradicción, la difícil palestra, el arte de la comunicación, la ley de la autonomía del paciente, la controversia de informar o no en la #urgencia, sin los elementos adecuados para establecer esos mínimos que garanticen una buena preparación y comunicación de la mala noticia, confrontando el pacto de silencio de la familia que cree proteger al enfermo manteniéndolo sumido en la ignorancia…

-“¿Es malo, verdad?, lo que me pasa, todo el mundo cuchichea a los pies de mi cama, nadie me dice nada…“-es la primera toma de contacto cuando me siento al borde de su cama para preguntarle qué tal la noche…

-“¿Qué le han contado mis compañeros…hacemos un resumen entre las dos…o quiere que le cuente desde el principio?- porque lo importante no es solamente el lugar, sino el deseo del paciente, el mensaje que transmitamos y cómo lo transmitamos…

Apenas transcurren 15 minutos mientras violamos el pacto de silencio de los familiares, le comunicamos a la paciente la realidad, el proceso a seguir a partir de ese momento, la aceptación y las herramientas para mantener la serenidad viviendo en el momento presente, apreciando los pequeños detalles, subrayando los pasos, las posibilidades…la nueva realidad, que dista años luz de la que hubiera…

(Extraído del nuevo proyecto “El difícil arte de ser Médico de Familia” en cualquier parte…)

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2 respuestas a Cama 10

  1. Juan D. Tutosaus dijo:

    Sí, conseguimos científicamente (con máximo grado de evidencia) avanzar en la deshumanización generalizada de los hospitales, salvo casos como el que cuentas, lamentablemente excepcionales. Y es que ésta no es una crisis económica, estamos ante la mayor crisis de valores desde (al menos) la revolución del 17 (o, si nos vamos hacia atrás, la de 1789…). Mi mejor amigo, cirujano general como yo, murió hace medio año. Lo hizo tras preguntarme (después de una serie interminable de conversaciones diarias) si su cáncer (pancreático, con metástasis bilaterales hepáticas) era bueno o no, que qué creía yo. Lo preguntaba un cirujano, habéis leido bien. Cuando su proceso empezó (once meses antes de su muerte), me pidió una segunda opinión ante su terrible diagnóstico. Naturalmete, esta segunda opinión coincidió con la que cualquiera (él mismo lo hizo) puede consultar en internet: un grado IV es inoperable. Sin embargo, amigos con buena intención se ofrecieron a intervenirlo (entiendo que es difícil asumir la realidad). Le quitaron medio cuerpo y… desde entonces no tuvo día con calma. Salvo el de la pregunta fatídica que me tocó responder: Le hice ver la realidad. Cuando pasábamos por mejores épocas nos habíamos conjurado como amigos que siempre nos diríamos la verdad. Llegó el momento y actué en consecuencia. Para qué más esperanza, más ansiedad, más estrés. Para qué más sufrimiento. Se quedó relajado. Tanto, que solo se levantó para irse a su cama. Y no volvió a ponerse en pie. A los tres días lo estábamos despidiendo. Dejó de sufrir gratuitamente.

  2. rqgb dijo:

    La deshumanización es brutal…por eso tenemos que ser más constantes si cabe, día a día, segundo a segundo, predicando con el ejemplo…a pesar de todo, a pesar de la crisis, del calor, del tiempo, de los valores, porque el legado que dejamos es incalculable…ojalá fuese esta la norma y no la anécdota…
    Gracias por tus palabras, por tu sinceridad, por tu historia, desgarradora, dolorosa y sin embargo, hermosa en su dolor, en tu complicidad, en su esencia. Somos amigos, espejos, verdad y paz, además de profesionales…en esta dura y maravillosa existencia…
    Querido Tutosaus, deberías escribir más, deberías deleitarnos más…siempre es un placer, siempre es un lujo…
    Un abrazo, Rq

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